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Cómo cuidar las mantas de lana

Por Ciberdescans
manta de lana

Nada resulta tan acogedor como acurrucarse debajo de una manta de lana en una fría noche de invierno. Pero a la hora de limpiar estas prendas puede ser que te resulte complicado hacerlo por el tipo de tejido que tienen, por eso hemos dedicado este artículo para darte unos consejos sobre cómo limpiar las mantas de lana para que estén perfectas año tras año.

1. Airea la manta

Para que las mantas se mantengan frescas para su uso diario es recomendable airearlas de vez en cuando. A ser posible dejarlas al sol unos minutos ayudará a eliminar los ácaros y la humedad que se hayan podido depositar en los tejidos.

2. Cepilla la manta

Cepilla la manta de lana con un cepillo para prendas 2 ó 3 veces por semana. Esto evitará que los pelos de la lana queden como pelusas y eliminará la suciedad y los residuos. Además puedes utilizar un rodillo para pelusas para eliminar los pelos de las mascotas u otros desechos. En el caso de que la manta esté muy despeluchada puedes utilizar una maquina de afeitar la tela, primero prueba en una esquina poco visible y si te gustan los resultados continua con el resto de la manta.

3. Llévala a la tintorería

Cuando pase la temporada invernal lleva la manta a la tintorería para que la limpien profesionalmente en seco antes de guardarla durante todo el verano. Esto ayudará a eliminar los aceites corporales, la suciedad, las pollias, las larvas o cualquier tipo de cosa que pueda permanecer en la manta.

4. Dobla la manta y almacénala herméticamente

Finalmente dobla la manta para su almacenamiento y coloca hojas de papel de seda entre cada pliegue para evitar las arrugas. Guarda la manta en una bolsa hermética con trozos de cedro para evitar que las polillas hagan agujeros en la lana.

¿Cómo lavar mantas de lana en casa?

La lana es un material delicado para lavar y hay que tener cuidado, por este motivo vamos a darte algunos consejos para lavar la manta de lana en casa y dejarla como nueva. Nuestra recomendación es que las laves a mano, para ello necesitarás un recipiente grande para poder sumergirla por completo, la bañera puede ser ideal para ello.

Sumerge la manta en agua y jabón por completo a una temperatura del agua tibia o fría. El jabón a utilizar debe ser neutro o bien un detergente para lavar la ropa a mano muy suave. El producto no debe crear mucha espuma, ya que será difícil quitar el jabón de la manta.

No es aconsejable utilizar suavizante en las mantas de lana y el amoniaco solo si está muy sucia, aunque una alternativa es usar volvone.

Deja la manta de lana unas horas en remojo sumergida en el agua. No es necesario frotarla ni golpearla, simplemente se deja reposar y se lava sola durante sus dos horas de reposo en le agua.

Pasado el tiempo enjuagamos con agua fría y vaciamos la bañera o recipiente dónde estaba reposando. No es recomendable estrujar la manta de lana y frotarla en ningún momento, deterioraría los tejidos.

Por último escurrimos la misma y cuando haya soltado la suficiente agua como para ser transportada la tendemos al aire libre pero siempre sin que le de el sol directamente. La tarde noche es el mejor momento para dejar la manta secar y recuperar su elasticidad.

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